El futuro del parabrisas: Una pantalla de enorme tamaño


Hasta ahora el parabrisas ha sido un cristal destinado a proteger a los ocupantes, pero a corto plazo también va a convertirse en un centro de información y entretenimiento para los usuarios del coche. Bernard Jullien, director de Gerpisauna red internacional e interdisciplinaria de científicos que trabajan en el sector del automóvil, señala que la gran pantallas inteligente en las que se va a convertir este elemento “será capaz de hacer de todo, desde calcular la velocidad, a ofrecer realidad aumentada o controlar los sistemas de entretenimiento”.

Son diversas las tecnologías que podrá incorporar el parabrisas, pero la más interesante es la que permitirá convertirlo en un ‘Head-Up Display (HUD)’ a tamaño completo, mucho mayor que las pequeñas pantallas que utilizan hoy en día los coches.

Esto, por un lado, permitirá visualizar la información más rápidamente y sin apartar la vista de la carretera. Por otro lado, la realidad aumentada hará que la conducción sea todavía más segura e intuitiva. Mediante esta tecnología, el parabrisas mostrará las indicaciones del navegador directamente sobre la carretera, usará una señal de alerta si se detecta que otro vehículo frena bruscamente, aportará datos de interés sobre la zona por la que se está circulando

Las aplicaciones en este campo serán muchas y muy variadas, desde el uso en carretera hasta en circuito, como demostró Jaguar ya en 2014, con su Virtual Windscreen, que básicamente transformaba el parabrisas en la pantalla de un videojuego.

Además, este tipo de tecnología también podrá aplicarse a otros cristales del vehículo, como señala la Doctora Gwen Daniel, de Belron Technical: «Hemos visto investigaciones de ventanillas laterales traseras como pantallas de información y entretenimiento. Podría ser como en la película Minority Report, donde la gente hace todo tipo de cosas con el vidrio”.



Un cine en el coche

Otra aplicación interesante se refiere a los coches autónomos. Cuando un automóvil pueda conducirse por sí mismo, la función del conductor o los pasajeros cambiará de manera importante, así como sus necesidades. Emilio Brambilla, Editor Jefe Adjunto de Quatrroroute, explica que «en un coche que se conduce solo, al principio a velocidades bajas en ciertas autopistas o en tráfico muy congestionado, el conductor podría hacer varias cosas usando el parabrisas».
Los cristales tendrán la capacidad de variar su opacidad para ofrecer distintos niveles de privacidad e incluso para crear una pequeña sala de cine en la que el parabrisas actúe como pantalla de proyección, pasando por otras funciones como la realización de videollamadas (Apple ya ha presentado patentes en esta línea) o la visualización de contenido a la carta incluso en 3D, lo que abrirá las puertas a nuevas experiencias de inmersión en las películas o en videojuegos.
Hans Roth, Director de Desarrollo de Negocios de Harman, apunta: «Con un coche autónomo el conductor no necesitará ninguna información sobre lo que ocurre en la carretera en el exterior. El parabrisas se convertirá en una superficie de visualización, un cine virtual en movimiento”.

La importancia de la digitalización del habitáculo

El mercado del automóvil tiene que adaptarse a los nuevos tiempos. En los últimos años esto ha pasado por ofrecer vehículos cada vez más eficientes y fiables (aspectos como las prestaciones han pasado a un segundo plano para el comprador medio) y ahora implica llevar a cabo una digitalización cada vez más importante.
Parte de la clave de esta situación es la llegada de una nueva generación de conductores, los llamados ‘iTods’, aquellos que nacieron en un mundo en el que los móviles ya eran táctiles y en el que las pantallas están presentes en prácticamente todo. Su interés por el automóvil es inferior al de las generaciones previas, así como distintas son las facetas a las que les dan más importancia. Otorgan una mayor relevancia al aspecto tecnológico del coche, algo que los fabricantes tienen muy claro y que dejan ver al presentar habitáculos cada vez más cargados de pantallas, tanto para la consola central como para el cuadro de instrumentos, y en los que el control cada vez es más intuitivo, optando por controles táctiles e incluso comandos de voz que responden al lenguaje natural.
En este campo, la evolución de los parabrisas en superficies que ofrezcan información, ocio y entretenimiento parece el siguiente paso lógico que dar.





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