Purga constituyente en Chile


La Constitución de Chile de 1980 recoge el pensamiento político de Javier Guzmán y los preceptos del conservadurismo empresarial y castrense, que desde la primera mitad del siglo XX protestaban la proliferación de huelgas, una inflación crónica y la intervención del Estado en la economía. La habilidad del abogado católico permitió la integración del ideario militar, los intereses del mundo de los negocios y el radicalismo neoliberal de la escuela de Chicago. Los promotores de la nueva Carta Magna deberán demostrar igual pericia para consensuar una institucionalidad reconciliada con la sociedad, alejada de los catecismos de la dictadura.

Aunque las reformas de 1998 y 2005 derogaron la prohibición del marxismo y la bula de las Fuerzas Armadas y el Supremo para designar senadores y vetar leyes, el proceso constituyente que afronta Chile deberá reconducir los paradigmas hacia el pacto y la prosperidad con justicia social, sin los lastres estructurales que permitieron que el 1% de los chilenos más ricos sea el doble de rico que el 1% de los multimillonarios franceses y sin que el Estado transfiera al corporativismo privado competencias que le son propias en salud, educación o seguridad social. Ese rol subsidiario en la ordenación de derechos fundamentales tendrá que desaparecer acorde con las necesidades de la población vulnerable.

Fuente:https://elpais.com/elpais/2020/03/16/opinion/1584361540_227408.html

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